Tengo que confesar que hace relativamente poco tiempo que le he empezado a dar al descanso la importancia que se merece.

La verdad es que echo la vista atrás y durante TODA mi vida he ido como las cabras locas: con prisas a todos los lados, con la agenda a reventar de tareas diarias, con mil planes, con entrenos, trabajos, estudios, con planes de ocio y sacando tiempo de debajo de las piedras para recados personales.

Y sí que es cierto que dormir dormía pero el problema es que no lo hacía con las garantías suficientes.

descansar mejor
Es por eso que con el tiempo nos hacemos mayores y que lo de que “el cuerpo necesita más mimitos” es totalmente cierto. Aunque creyera que sí, no solía descansar bien por las noches, me despertaba a menudo con dolor de cadera o de espalda y a veces incluso cansada. Pero no fue hasta que me dijeron: “En qué colchón duermes? Has probado en cambiarte el colchón?” cuando se me iluminó la bombillita.

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